martes, 23 de julio de 2013

Pan

Hace muchos años cuando era imposible calcular la edad de Nila ella caminada por el sur, todo el tiempo iba y venía siempre con algo, y yo con ella escuchándola, cada vez me contaba una historia diferente, me hablaba de las plantas, los monos y los peces que antes fueron personas, de los secretos en las ceibas, cada espacio era mágico. Siempre he tenido problemas con el clima, lo puedo oler y así saber qué siente, había una época del año en que parecía que todo se detenía como un gran sufrimiento esparcido hasta en la última hoja de cada árbol, era de esas ocasiones en que la desesperación emanaba de mi, me daba por llorar porque no podía explicar la ausencia de algo esa sensación en el estómago. Entonces Nila quien sabía lo que me ocurría me llamaba a su casa oscura donde todo se pierde en un instante y te hablan al oído, dicen tu nombre, no era un lugar solitario; de pronto empezaba a recordar a sus tíos, sus abuelos, los hermanos que murieron, la guerra; esa penumbra que era su cocina servía para acomodar el pan de muerto, para contarlo, y darles nombres y hablar con ellos. Cada uno diferente, único con ese sabor que sólo una vez al año podía tener el pan. La muerte nunca fue mala ni podía causar temor por eso podía desmembrar extremidad por extremidad las partes del muñeco, sus ojos de frijol o de azúcar eran los primeros, la pierna izquierda, una mano, un brazo, al final siempre la cabeza, pedazo por pedazo podía saborear y compartir con ellos, los desconocidos de la casa de Nila y en ese lapso podía olvidar que era noviembre, que hacía frío, que había poco sol y que llovía afuera, en ese momento podía ir a otro mundo… Una mañana estaba sentado en la puerta donde me daban los rayos del sol, cuando llegó Nila y se sentó conmigo, estiró su brazo y me mostró sus arrugas, me dijo: ya soy viejita, no me di cuenta cuando me arrugué, ahora soy como mi abuelita Tila, ya soy viejita, ¿qué se le va a hacer? Era verdad ese día la vi y algo le había ocurrido porque en una sola noche los años llegaron a ella y entonces podías adivinar su edad, mi abuela era una anciana y su principal temor no era morir sino sobrevivirnos a todos…tal vez sea posible, nació dentro de una ceiba en el sur.

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